Dos partes con título tan sugestivo como “Vulcano” y “Después del incendio” recogen los quince hermosos poemas de que consta la edición de Arder o quemar, poemario escrito por Carlos Asensio y publicado por Maclein y Parker. No es frecuente mostrar un poemario tan redondo y coherente, tan seguido, tan conseguido en definitiva. No poemas sueltos, ni siquiera acerca de un mismo tema o sentimiento. No, Arder o quemar podría decirse que es un único poema separado tan solo por la respiración entrecortada de los cuerpos que lo inspiraron.

Mas no son las caricias de Venus o Afrodita las que caprichosamente encauzan la pasión aquí descrita sino los golpes tormentosos y embravecidos de Vulcano. Porque estos versos de Carlos Asensio logran tornar novedosa la imagen elegida por el trato que el autor otorga a esta, tanto por el escenario mitológico (tan operístico en la primera parte) como por el ritmo del poemario (aun cuando el autor abandona el verso para deslizarse onduladamente por una prosa l...

Resucitar de Christian Bobin es un canto agradecido a la vida. Escrito tras la muerte de su padre, en él Christian Bobin relata, recrea, y disfruta de las lecciones aprendidas a través del dolor de alguien cercano. Como todos sus libros está lleno de la conciencia de lo perecedero, pero esa conciencia lúcida no aparece cargada de una melancolía previsible, sino de una percepción de lo verdadero. Lo que no parece importante nos salva, lo que no nos pertenece nos nombra: “Contemplar sin tocar, e incluso sin comprender: los gorriones, lo mismo que los muertos, nos invitan a ello con sus cantos”, escribe.

Bobin tiene el don de los poetas, de hecho, su prosa está hecha de fragmentos profundamente líricos. Pero más allá de que escoja palabras tocadas por la música, tiene sobre todo la mirada de aquellos que han sido abrasados por el dardo de la verdad, la belleza y el bien, y necesitan clavarlo en quienes leen sus textos. En ellos vuelca esa revelación demencial – y revolucionaria- de que en...

Después es el último poemario de la escritora argentina Nurit Kasztelan, publicado por Ediciones Liliputienses. En él se comienza narrando la quebradura y la herida (“Una rama de mi familia está rota”), como quien relata una historia desde lejos, o como si se contemplara una foto lejana entre las páginas de una revista. Sorprende el cuidado en la distancia emocional -impostada, se descubre después- del sujeto lírico ante tanto daño.

Avanza el texto acumulando fracturas (“La otra está oxidada”) hasta llegar a la médula del dolor: “La dureza de una madre a medias/ una familia a medias y yo/ qué.” Impresiona, entonces, el verso final constituido por una sola palabra, como el nudo de una cuerda bajo el que colgara el cuerpo. Y es en ese verso, en esa palabra, en ese nudo, donde se agolpa todo el dolor sometido antes.

Esta es la técnica prodigiosa que se utiliza en todo el libro, para cuya dosificación hay que estar especialmente dotada. Narración y aparente desafecto, casi como un informe. P...

La poesía como fuego interior, esa es la metáfora inicial del poemario Secreta Luz de la filóloga, escritora, crítica y traductora sevillana Victoria León, publicado por Vandalia. Es el pórtico por el que se entra al poemario. “La metáfora exige incandescencia”, escribe la autora. Después está la vida y también el amor, ambos como tormenta, como agua, como sombra, como cárcel, como fuego, como luz, símbolos todos ellos de una profunda clasicidad, muy bien manejados y que hablan de la intensa formación de su autora y de su dominio lírico. Todo ello expresado en un lenguaje limpio, lleno de paradojas y de juegos anafóricos que dicen la obsesión y la contradicción afectiva ante lo nombrado.

"Rastro del fuego", el primer poema, es una verdadera poética que define desde el inicio lo que es esta Secreta luz. Una obra repleta de temas recurrentes y muy concretos: el fuego y las llamas, que abre el poemario y resurge reiteradamente con variables como el infierno; la vida con sus idas y venidas,...

Ninguna voz procede del vacío. Todas las palabras pasadas, presentes y futuras interfieren entre sí. Somos lo que hemos escuchado, hablamos las palabras de la tribu, nombramos con los nombres que nos legaron nuestros antepasados. Pero ningún tiempo lo ha hecho tanto como el nuestro. El Presente padece logorrea, y la traslada a través de sus canales predilectos, definidores por antonomasia de su propio mundo: los medios de comunicación, aunque hoy ya todo es medio y este se ha confundido con el mensaje, como predijera McLuhan

En el poema ocurre igual que en cualquier otro territorio. Los poemas se enredan como cerezas a otros anteriores. Ningún poeta escribe sobre el aire, sino que construye un edificio de versos que se asientan en estructuras previas, en armazones de temas y de ideas repetidos en cauces y formas nuevas, que hablan entre ellos. Y el diálogo es la base de todo texto, oral o escrito. Por eso hacer conversar el poema con textos procedentes de ámbitos distintos al suyo res...

La semana pasada comentaba la calidad de los últimos premios -ex aequo- de poesía Hiperión. Entonces me ocupé de Autobús de Fermoselle de Maribel Andrés Llamero. Ahora le toca el turno a Los días hábiles de Carlos Catena Cózar, joven poeta jienense, cuya poesía es de una madurez y calidad sorprendentes.

Los días hábiles presentan desde el principio la imagen de la casa, que en algún momento tiene destellos -aunque menos nostálgicos y más desencantados- de la otra encendida de Luis Rosales, como símbolo de la vida: “Intento construir una casa donde quepa mi abuela/ mantengo el orden según sus enseñanzas”. También el de la vida como espacio de homenaje al hogar donde uno nació, a la abuela y a los padres en su lejana presencia. Esa insistencia del sujeto lírico en evocar a su abuela parece señalar un intento de aferrarse a las raíces, a la tradición que socavan las reuniones laborales y los diferentes usos horarios en que se mece esta generación globalizada.

La familia se cruza en el poema...

En los dos puede percibirse cierto desencanto y el rechazo implícito (o explícito) del tiempo y del mundo que les ha tocado vivir, aunque con actitudes diferentes. Los dos han compartido, merecidamente, premio, el XXXIV Premio de poesía Hiperión, otorgado a poetas menores de 35 años. Y en ambos se percibe una profunda formación. Los dos son libros maravillosos, de obligada lectura. Son: Autobús de Fermoselle de Maribel Andrés Llamero, y Los días hábiles de Carlos Catena Cózar.

Autobús de Fermoselle de la salmantina Maribel Andrés Llamero, que toma su título de un poema de Agustín García Calvo, es un poemario con una gran unidad temática y emocional. Está cruzado por una melancolía temblorosa que se incrusta suave en el presente, vinculándolo a los lejanos días de la infancia. En él se percibe un deseo de transmitir la claridad de la mejor Castilla, a pesar de estar teñida por esa leve tristeza ya nombrada, a causa de lo que se percibe fugaz y a punto de desaparecer.

“Esto es Castilla”, c...

La reciente publicación por parte de la editorial “Los versos de Cordelia” de las Canciones Completas (19980-2008) de Luis Alberto de Cuenca, amigo y, me atrevería a decir que, incluso asesor áulico de los editores, supone el desvelamiento para la generación más joven de los lectores del poeta, de lo que constituyó uno de los experimentos culturales más significativos (y divertidos) de la España de los 80, no solo por la calidad individual de cada uno de los protagonistas en sus respectivos ámbitos (Luis Alberto de Cuenca y Javier Gurruchaga, en este caso) sino por el resultado al que dio lugar la fusión de ambos personajes, cuyos frutos aún tararean españoles de diversas generaciones. Discos, principalmente, como Bon Voyage (1980), Bésame, tonta (1982) y Cumpleaños feliz (1983) supusieron un punto de inflexión en la música española de los años 80 del siglo pasado. En cuanto a la relación que estos poemas-canciones tienen con respecto a la propia obra paralela del poeta es señalada por...

Tuve una deuda con su mirada desde la lectura de sus primeros versos: “Reina una luz unánime que iguala/ a todo ser, al darle a cada uno/ su cantidad exacta de presencia”. Antonio Cabrera tenía entonces 41 años y sorprendió al jurado del Premio Loewe que le concedió aquel año (1999) su galardón al libro titulado En la estación perpetua, con el que después obtendría también el Premio de la Crítica.

Más tarde vendrían Tierra en el cielo (2001), un precioso libro lleno de pájaros; Con el aire (2004), que recibió el XXV Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla; Poemas (2008); Piedras al agua (2010), finalista del Premio Nacional de Literatura; Montaña al sudoeste, Antología poética (2014); Corteza de abedul (2016); El desapercibido (2016); y Gracias, distancia (1019), su último libro, de aforismos.

En el mes de mayo de 2017, jugando con el hijo de unos amigos al balón, se cayó y se golpeó en el cuello, fracturándose la médula. Desde entonces permanecía sujeto a su silla de ruedas, y...

Antonio Cabrera se dio a conocer con el libro En la estación perpetua con el que consiguió el “Premio Internacional de Poesía fundación Loewe” en la edición del año 2000. Entonces ya me conmocionó profundamente su escritura, porque reflejaba un equilibrio entre mirada, pensamiento y una serenidad infrecuente, que procedía de la capacidad de rastrear detrás de lo visible los hilos que constituyen la trama luminosa de la vida.

Casi 20 años después, publica ahora Gracias, distancia, un libro de aforismos que no hacen sino confirmarme lo que experimenté entonces. “Reina una luz unánime que iguala/ a todo ser, al darle a cada uno/ su cantidad exacta de presencia” comenzaba aquel libro, y eso es lo que hace él ahora en esta última obra, dar a cada pensamiento la luz necesaria para otorgarle su presencia y su existencia. Poeta grandísimo, Antonio Cabrera se lanza en esta obra al pensamiento breve pero contundente, perteneciente a la mejor tradición del aforismo, sumando densidad de contenido c...

Jeannette L. Clariond, poeta, traductora y especialista en el mito y en las religiones, es el reciente Premio Internacional de Poesía San Juan de la Cruz de la Academia de Juglares de Fontiveros por su obra Ante un Cuerpo Desnudo, publicada por la editorial Reino de Cordelia.

Ante un cuerpo desnudo presenta la totalidad de la vida del sujeto lírico confiada a la imagen de un cuerpo roto y desnudo. La fragilidad cuidando de la fragilidad, y una certeza: “que todo cambia cuando miras”. Porque en el mirar profundo se comprende. Y así lo hace la escritora ante la imagen de un ser herido que la conduce por un intenso viaje interior que a ratos evoca -también formalmente- superándolo en lirismo, el Cuerpo de amor de su querida Alda Merini.

Junto a los ojos que contemplan, también está la desnudez, la de un bosque, la del crucificado, la de la poeta, la del lector. Profundamente espiritual, el poemario está conducido por un deseo y también por una angustia que se canaliza en la escritura. Es un...

María Ángeles Álvarez es una poeta, arqueóloga e historiadora apasionada por lo frágil, por lo insignificante, por lo pequeño que cumple la misión de dejar la huella de lo sagrado en el mundo. Así lo manifiesta en su reciente poemario Y el aire al soplar, publicado por “Cuadernos del Laberinto” donde, con un lenguaje depurado, rescata aquellos instantes que pasan desapercibidos para la mayoría, pero que llamados por su nombre hacen de la vida un lugar habitable. Una “gota de lluvia/ que colgando de un cable de luz/ sobre el precipicio se balancea”, por ejemplo, una leve sombra de lo que se nos impone como algo pasajero que apena influye en el discurrir de nuestros afanes. Pero cuya suma puede construir una colección de imágenes que salven, al final, de lo turbio y de lo oscuro que nos rodea.​​

Los elementos de la naturaleza dialogan profundos con el poema. No es de extrañar que así sea en alguien que está dedicada a uno de los oficios más hermosos del mundo, el de cuidar de las flores....

José Luis Puerto acaba de publicar un libro poético no con palabras suyas, sino con las palabras de la tradición. Lo hizo hace unos años en León y lo ha vuelto a hacer ahora en Salamanca: ha recogido las leyendas de tradición oral de la provincia en un libro importante que pasará a formar parte ya de nuestro acervo bibliográfico al enlazar con eslabones tan señeros como las obras de Luis Cortés o César Morán, por citar dos de los grandes. No es casual, en este sentido, la cita del historiador Huizinga que abre el libro anticipa la visión del autor: “En cualquier forma que el mito nos haya llegado a nosotros es, siempre, poesía”. Mas si el historiador parte de la poesía, el novelista puede acabar llegando a la verdad. Hace un cuarto de siglo el libanés Amin Maalouf escribió La Roca de Tanios, una hermosa novela en la que se acercaba a cómo se originan las leyendas. En ella, el narrador concluía con esta afirmación “¿No había buscado yo la verdad más allá de la leyenda? Y cuando creí alc...

El escritor Juan Pablo Zapater, autor de obras tan memorables, como La coleccionista, premio Loewe a la creación joven (Visor), o La velocidad del sueño, premio de la Crítica Literaria Valenciana (Renacimiento), acaba de publicar Mis fantasmas, XLV Premio Ciudad de Burgos, en la editorial Visor.

Mis fantasmas es un poemario que se articula en tres partes, cada una de las cuales se centra en uno de los grandes temas de la existencia: la vida, el amor y la muerte. Poesía elegiaca, reflexiva, profunda y hermosa. En ella se pueden encontrar tratados prácticamente todos los asuntos que importan al hombre, y se ha hecho en poemas cuidados, con un gran dominio del lenguaje. Así mismo, en el libro no faltan imágenes poderosas, un profundo ritmo, mucha inteligencia y hasta, en alguna ocasión, ciertas dosis de un sutil humor matizado intensamente por la nostalgia.

Son, como se ha señalado anteriormente, poemas que hablan de asuntos variados asociados al paso del tiempo y sus consecuencias, como, p...

“Yo que pensaba hoy no es mi día” (Pedro Navaja)

Siempre me gustaron los canallas. Cuando lo vi llevaba colgada sobre los hombros una chupa de cuero negra, tachonada de clavos resplandecientes que competían con el reflejo carcomido de las luces de la cantina sobre sus gafas oscuras. Se sentó ante la barra y pude percibir el resplandor dorado en su sonrisa. Pensé entonces que tanto esfuerzo por no pasar desapercibido debía de estar causado por una gran melancolía alimentada cada día con un frenesí sólo aparentemente apático. Entonces, por primera vez en mi vida, sentí lo que era la piedad, y supe que ya estaba perdida.

Mientras él consumía lentamente su whisky con ginger ale, yo adivinaba cómo a mi espalda su mirada iba recorriendo cada uno de los recodos de mi cuerpo, dejándose resbalar por ellos como si sus manos quisieran quebrar bruscamente el cristal de esparto emocional en el que había aprendido a refugiarme para poder sobrevivir a la desdicha. Entre trago y trago, tarareaba una can...

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MIS POEMAS

  EL DESCANSO DE LA HERIDA

(Poética)

La Palabra como un ciervo de agua,

como un pecho blanco en que anidar

el cansancio infinito de las alas.

Porque en sus aves no tiene nombre la tristeza.