El último libro de la poeta Ada Salas, titulado “Descendimiento” y publicado por Pre-Textos, comienza, entre otras, con una cita tomada de la “Pasión según San Juan” de J. S. Bach, en la que se escucha -casi- cantar: “Cuenta a la tierra y al cielo tu dolor”. La música la pone después Ada Salas.

Descendimiento, el último poemario de esta magnífica poeta cacereña, suma así todos los componentes que hacen ser al poema por antonomasia: la música con la que se abre el telón del libro; la mirada lírica sobre el cuadro de “El Descendimiento” de Roger Van der Weyden, manifestada en el origen de los versos; y ya sólo queda nombrarlo todo con las palabras. De ahí nace esta obra. Dividida en dos partes, la primera, titulada “Descendimiento”, es un acercamiento personal y poético al cuadro del pintor flamenco. En la segunda, titulada “Descendimiento (Oratorio)”, se les va dando la palabra a los protagonistas del cuadro: Nicodemo, María, las mujeres, Jesús, José de Arimatea, María Salomé, separadas...

Leo la reciente entrevista que Alberto Ojeda hace a BHL (Bernard-Henri Levy) en El Cultural hace unos días con motivo de la gira de su obra de teatro “Looking for Europe”. Sigo a este intelectual desde hace décadas, siempre luchando por causas perdidas, utópicas. También parece serlo ahora la Europa unida que él defiende a capa y espada. Dejando la entrevista aparte, aunque sumamente de interés por la agudeza del pensador, me sorprende gratamente el final.

Tras cuatro páginas de diálogo y argumentos políticos y filosóficos, el entrevistador le pregunta si “atisba esperanza en el proyecto europeo”, y él contesta que sí, que en la obra puede verse que todo el quinto acto –dice BHL– “está cargado de esperanza. De esperanza política. De esperanza poética. Porque solo la poesía salvará a Europa del chapapote del populismo. La Europa romántica y poética en la que creo. Y por la que me bato.”

Y, aunque ignoro si será suficiente, este final tan inesperado a mí, que intento vivir día a día de la...

En la poesía de Arturo Tendero, desde siempre, lo inmenso se confunde y fusiona con lo más pequeño. En el poema inicial de su último litro El otro ser, publicado por La Isla de Siltolá, titulado acertadamente “selfie”, vemos al poeta, como en una estampa, dejándose bañar por las estrellas mientras contempla el cielo nocturno sentado en la terraza. El poeta es capaz de trasladarnos, sin nombrarla, toda su emoción en el contraste. Y lo hace con una magistral capacidad de dejar ser a las palabras para que digan lo que es, sea la noche o sea el día, la oscuridad o la claridad, el pasado o el presente.

De ese modo el poemario rebosa de instantes que se revelan profundos en su profundo sentido. El abuelo que no oye, o que corta el pan: “Estoy viendo a mi abuelo: en una mano el pan,/ con la otra, solemne, guiando la navaja”. Y también a él –como narra Lucas en ese pasaje-relámpago del Evangelio– se le reconoce en este gesto que sigue repitiéndose, real y simbólicamente, en los vástagos: “Qué...

En un poema con el que se presenta líricamente en su espacio web, Basilio Sánchez escribe que es el hombre quien “para guarecerse/ necesita los nombres de todos los que ha sido, /recordar las palabras con las que cada día/ ha vivido o ha muerto.” Y eso es exactamente lo que hace en su último poemario, He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes, ganador del último Premio Loewe, recordar y reescribir los nombres y las palabras que le constituyen y le han hecho ser. En este sentido es significativo y simbólico el último verso de la obra: “Las palabras son mi forma de ser”.

El libro se estructura en tres partes y una coda final, encabezada cada una con un título largo y sorprendente, tomado del verso final del último poema de la parte anterior (excepto la primera, que lo toma de un poema contenido en ella), que se van engarzando a modo de argollas de una cadena, conformando, de este modo, un libro perfectamente unitario en forma y en fondo.

Se abordan en él temas esenciales con una voz...

En 2006 escribí de Álvaro Valverde que, en la obra de este extremeño “el tono testimonial se asume desde la actitud estoica de quien reconoce la fragilidad de un mundo transitorio en la revelación de la esencia de cada instante.” Los años pasados desde entonces me han ido dando la razón y su último poemario El cuarto del Siroco es buen ejemplo de ello.   

Comienza el libro dando señales del título. En las casas patricias sicilianas -afirma el autor- el cuarto del Siroco era el refugio contra este viento agresivo y caliente. Algo parecido sucede con la poesía, señala. Y esto se comprueba una vez terminado el libro, pues el lector sale de él transformado. El refugio del poema no dura sólo el tiempo de su lectura. Ni siquiera, como ocurre con algunos sueños, deja contaminado de su emoción el ánimo lector durante algunas horas. Sino que sus efectos van más allá, y empapan el pensamiento de manera permanente. Esta es la cualidad esencial que caracteriza a la buena poesía: esa que s...

8 Mar 2019

Desde el título, sorprende el libro. Su prologuista, grande, Juan Antonio González Iglesias, dice de él que "todo título es una promesa" y habla también que es una palabra que "se usa en el lenguaje de la gente sencilla como un vocativo verdadero". Tan prometedor y verdadero el título como el resto del libro. Sencillo en su contenido, pero acendrada su palabra en la mejor tradición del dominio de la imagen de nuestros clásicos.

Isla Correyero muestra en esta antología de qué está hecha su mirada. Y lo contiene casi todo: el dolor ("Y sobre todo, sobre todos los seres de este mundo,/ yo escribo para él, tú ya lo sabes, para él, que se/ ha ido en esta primavera y se ha llevado todo mi/ derrumbado diccionaario de la medicina."), y también la esperanza ("Hoy sin embargo aparto de mí toda desdicha sintiendo/ que ya he saldado mi parte equitativa de infortunio/ y me ciño sólo a esta calmante sensación de amor y/ dignidad/ bajo el nogal frente al agua/ ante este breve tesoro de la vida que se...

4 Oct 2018

Poema con el que se inicia "Arde el tiempo" de Carlos Aganzo . Una postura clara y contundente ante la vida... Precioso el poema y el resto del libro.

Más te podan, negrillo,
más vida nos das en primavera
y sombra en el verano.
Así, como tú, los hombres buenos:
la raíz bien en tierra,
la copa llena de pájaros
y las ramas dispuestas a dar cobijo siempre
a aquel que lo necesita.
Y frente al leñador, el tronco firme.

Carlos Aganzo

PLENILUNIO

Níveo como tú, un rayo de la muerte se aprendió de memoria la dirección doble de la playa abierta de nuestro corazón. Y aquella nocturnidad, aquella luz sin dueño, aquella vianda del éter entró, quedó abatida, tendida sobre nuestro lecho fértil como un parpadeo del infierno cae sobre el espejo de la mismísima faz de Dios. Nuestra oración fue el gemido: esa espada de fuego lácteo divide desde entonces nuestro cuerpo…La inmolación de nuestro nombre se escribe en verso blanco.Siempre nos han de quedar preces de silencio en este viciado tabernáculo o gélido prostíbulo de la invocación.

EduardoRico— Fotografía de Asunción Escribano —

25 Jun 2016

El poeta a veces, solo a veces, tiene las respuestas. Pero la pregunta siempre hace danzar al pensamiento y a las palabras, daña la lógica de todo, cuestiona la verdad de lo establecido. Por eso, la poesía pertenece al reino blando de la duda, y los poetas siempre son gustosamente heridos por sus dardos.

El poeta desciende hacia el misterio, y se empapa de su mengua. Después solo silencio. La duda no se resuelve desde la razón, no se puede ofrecer, como anillo de diamante contenido en un cofre, la respuesta. Entonces solo sale al encuentro la certeza de lo que no puede ser negado.

“Qué bonita la vida” canta Dani Martín, pero añade “que da todo de golpe y luego te lo quita”. O como titula ediciones Universidad de Salamanca su antología del Premio Reina Sofía de  Poesía Iberoamericana a Ida Vitale, Todo de pronto es nada.

También Jesús Montiel pone nombre al mundo: Belleza. En su poema “Testimonio” inicia el proceso una pregunta, la de su hijo, el enviado que dispersa las semillas de lo cie...

Quizá sea esta la única forma verdadera de saber, por más que nos empeñemos en otra cosa. El inicio es ya una buena toma de postura. Emily Dickinson nos recuerda en el pórtico del libro “Que el amor es lo único real, eso es cuanto sabemos del amor”. Y, después, las señales, las certezas expresadas en cada poema. El afecto frente al conocimiento. No es una mala apuesta.

El primer poema, “Saber de grillos” condensa todo lo que después se irá dispersando en el resto del poemario. No en vano da título al libro. El grillo sabe todo lo que hay que saber: el canto, la nota, “lo nuestro más diáfano”… Ese cuchicheo (atención a la sonoridad onomatopéyica del término) al que también dedica su armonía ese otro poeta grande, Eugenio de Andrade, quien en su texto “las madres” hablaba de la chicharra (de nuevo la fonética haciendo de la palabra realidad) y su oficio –el mismo que el de los poetas– consistente en transformar la luz en canto. Glorioso destino este entonces.

Del libro de Vicente Gallego l...

Es un desafío. La rivalidad de la costumbre que resbala y empaña los resquicios de los días. Anuda palabras y sentidos en una restallante identidad. Lo invade todo cuando te elige, pues uno siempre es su víctima o su profeta. Y después te vuelves un intruso en la rutina, un inválido para el discurrir sin canto de los días. Porque todo canta a partir de la inmersión en las aguas de lo lírico, a partir de rozar su crisma con la piel del verbo. Todo dice su nueva cólera de viento y luz, y llega la poesía como un maná venturoso de ritmo y palpitar, como un candado de lo oscuro sobre el alma, como la flor que nace sola en la pared de piedra de un castillo…

Es ese “vuelo consolador” que “desciende a la herida del alma y alivia su dolor, para hacerse fraternidad, para hacerse belleza”, que escribe José Luis Puerto en su precioso libro La casa del alma. O esa flecha, que es solo de aire, nombrada por Mª Ángeles Pérez López en su recientísima Fiebre y compasión de los metales, donde “beben luz r...

Please reload

  • Facebook Social Icon
  • Twitter Social Icon
  • LinkedIn Social Icon
  • YouTube Social  Icon
  • Icono social Instagram
  • Pinterest Social Icon
MIS POEMARIOS
Tag Cloud
cubierta Salmos de la lluvia.png
9788498958881.jpg
libro3.jpg
9788494038723.jpg
MIS POEMAS

  EL DESCANSO DE LA HERIDA

(Poética)

La Palabra como un ciervo de agua,

como un pecho blanco en que anidar

el cansancio infinito de las alas.

Porque en sus aves no tiene nombre la tristeza.